Esperanza del Mar

En esta última campaña de marcado de tiburones hemos tenido la oportunidad de transbordar al buque-hospital “Esperanza del Mar”, gracias a que se encontraba por la zona y a la buena disposición de su tripulación. De esta manera logramos desembarcar a finales de junio en Canarias tras un mes de marcado y obtención de muestras.

El Esperanza del Mar es un buque hospital de manufactura española, propiedad del Instituto Social de la Marina. Fue concebido en los astilleros Juliana Constructora Gijonesa y botado al mar en el año 2001. Es el primer barco construido específicamente como barco hospital en España, que opera junto al barco Juan de la Cosa, de menor eslora (75m). Tiene como cometidos principales el de asistir a la flota pesquera, a los mercantes y prestar apoyo técnico y logístico a los buques situados en las inmediaciones. Tiene su puerto base en el Puerto de Las Palmas, donde atraca habitualmente en las instalaciones de la base naval.

Vista del Esperanza del Mar desde la popa (foto: BEC)

Vista del Esperanza del Mar desde la popa (foto: BEC)

La capacidad inicial del buque es de 17 pacientes en la zona hospitalaria y 30 en la de náufragos, siendo las áreas de enfermos y náufragos independientes del resto de las dependencias del buque. El diseño del barco se realizó tomando como base un hospital que ocupa una cubierta completa desde proa, con acceso directo al helipuerto y a la cubierta, lo que facilita el traslado de enfermos y náufragos a la zona hospitalaria. La zona hospitalaria está dotada, entre otros servicios, de: quirófano, sala de cuidados intensivos, sala de curas, sala de exploraciones radiográficas, sala de aislamiento (para el tratamiento de quemados, infecciosos y psiquiátricos). Además, cuentan con una zona de náufragos, camarotes, áreas comunes y áreas de servicio.

El buque tiene las siguientes características técnicas:

Eslora: 97,34 m

Manga: 17,70 m

Calado: 5,50 m

Propulsión: 2 motores diésel

Potencia: 2 x 2.700 kW

Velocidad: 17 nudos

Autonomía: 7.000 millas

Desde aquí queremos agradecer al capitán y toda la tripulación del buque su hospitalidad y buen hacer.

“Hipocampo”, mitad caballo mitad pez

Sonia Valladares Lago
Ecología Azul

Junio 2014

Sonia durante el desarrollo de la investigación

Sonia durante sus muestreos de campo. Fotos: David Costas

“De las criaturas más curiosas que se encuentran en el mar, el caballito de mar es sin lugar a dudas una de ellas. La primera descripción de este enigmático pez marino de aspecto inusual y prehistórico pertenece a la mitología griega, una criatura mitad caballo mitad pez (el ‘Hipocampo’), y se encuentra representado como el símbolo de Poseidón, el dios de los mares cuyo carro surcaba el mar tirado por estas divinas criaturas. La fascinación que tradicionalmente les envuelve ha derivado en la creación de historias en las que se les atribuyen propiedades mágicas y medicinales.

seahorse2En la actualidad existen 35 especies descritas de caballitos de mar en el mundo, todos ellos pertenecen al género Hippocampus de la familia de los Syngnátidos (peces con mandíbulas unidas), a la cual pertenecen también los peces pipa y los dragones de mar. Con un origen incierto, destacan por su biología y características singulares comunes a todo ellos. Son los únicos peces que presentan la cabeza en ángulo recto con el cuerpo, una posición erecta y desplazamiento en vertical impulsado por su aleta dorsal, a diferencia del resto de peces que nadan horizontalmente. Sus ojos pueden girar independientemente uno del otro y en 360º, similar a los ojos de un camaleón. Su boca es tubular y sin dientes, por los que se alimentan de sus presas por succión. El cuerpo está cubierto de placas óseas, no tienen escamas como el resto de peces, formando una estructura externa dura. Carecen de aleta caudal, en su lugar tienen una cola prensil que utilizan para agarrarse a la vegetación marina o cualquier soporte del fondo marino. Una de las características más curiosas que posee el caballito de mar, única en el reino animal, es que es el macho el que queda preñado.Son ovovivíparos, los huevos son transferidos de la hembra a la bolsa incubadora del macho, donde se produce la fertilización y el tiempo de gestación, después del cual las crías totalmente formadas son liberadas en el medio marino permaneciendo a merced de las corrientes hasta asentarse en el fondo marino. El sexo de un caballito de mar se distingue morfológicamente con facilidad, el macho presenta la bolsa incubadora en la base de la cola mientras que la hembra no.

Los caballitos de mar no destacan por su gran capacidad de natación, sin embargo son unos maestros del camuflaje modificando su color o incluso forma para pasar desapercibidos en su entorno y evitar así a los posibles depredadores. A pesar de no tener muchos depredadores, se ha descrito la depredación causada por algunos grandes peces, como los atunes, o aves acuáticas. Ahora bien, ¿qué comen los caballitos de mar? Aunque no lo parezca son depredadores voraces alimentándose de pequeños crustáceos como anfípodos, copépodos, misidáceos y pequeños decápodos.

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Y, ¿dónde podemos encontrarlos?, prácticamente por todo el mundo, aunque de manera muy discontinua, en ciertos hábitats y sus poblaciones destacan por tener densidades muy bajas. La mayor diversidad está presente en el Indo-Pacífico. Viven en aguas templadas, tropicales y estuarios, generalmente en aguas poco profundas y cerca de la costa con preferencia por zonas con vegetación. En la costa gallega también están presentes, concretamente las dos especies europeas: el caballito de mar común Hippocampus hippocampus y el caballito de mar narizón Hippocampus guttulatus, aunque la primera tiene una presencia mucho menor.

Algunos números…..

Tamaño de un adulto (cm) Edad (años) Tamaño de las crías al nacer (mm) Gestación (días) Número de crías liberadas por un macho
2 – 35 1 – 5 2 – 20 11 – 35 34 – 2.000

*rango según la especie de caballito de mar

Debido a ser un animal tan curioso y particular, el caballito de mar despierta un gran interés en el ser humano, ya sea en el ámbito científico como en la sociedad en general. Es bien conocido su uso gastronómico o medicinal, sobretodo en la sociedad asiática. Como también son muy apreciados como souvenirs o en el campo de la acuariofilia. Por desgracia la pesca y el comercio sin control de los caballitos de mar, junto con la degradación de su hábitat, están provocando la disminución de sus poblaciones a nivel mundial. Desde 1996 todas las especies de caballitos de mar se encuentran incluidas en la Lista Roja de la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como especies “vulnerables” y en 2004 se integraron en el Apéndice II de la Convención Internacional de Especies Amenazadas de la Fauna y Flora Silvestre (CITES). En España se incluyeron en 2011 en el Catálogo Español de Especies Silvestres con Protección Especial. En 2003, las dos especies presentes en Galicia pasaron de un estado de “vulnerable” a “deficiente” debido a la falta de información científica y de series históricas poblacionales. Las dos especies europeas de caballitos de mar no son objeto de una explotación intensa pero sus poblaciones están en regresión (aún sin cuantificar) debido a la pesca accidental en determinadas artes de pesca, la extracción furtiva con fines decorativos y a la transformación de su hábitat.”

El siguiente vídeo nos describe la investigación desarrollada por el Grupo de Biología y Fisiología Larvaria de Peces del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (IIM-CSIC) en pos de la conservación de esta magnífica criatura.

Podéis encontrar más información sobre el trabajo realizado por Sonia y su grupo alrededor de este proyecto en el siguiente enlace, Proyecto Hippocampus. Y también podéis seguir las noticias y últimos avances de su trabajo a través de las redes sociales (Facebook Proyecto Hippocampus).

Nota: todas las fotos de Hippocampus que aparecen en la entrada son obra de Sonia Valladares.

Marcando bichos en Galicia

El 24 de mayo es el día internacional dedicado al estudio de los peces migratorios: World Fish Migration Day.

Aprovechamos la fecha para hablar de algunos de los estudios sobre ecología espacial llevados a cabo en aguas gallegas. Además de tiburones y pintos-maragotas, de los que ya hemos escrito sendos reportajes, en Galicia se hacen estudios de marcado con otras interesantes especies. Recientemente el equipo de Pablo Caballero (Servicio de la Conservación de la Natuarleza, Xunta de Galicia) y el investigador Kim Aarestrup (Technical University of Denmark) han marcado y liberado en Raxó, ría de Pontevedra, 7 ejemplares de salmón dentro del proyecto Marine Behaviour of Atlantic Salmon. Este es el momento de la liberación de dos de los ejemplares con transmisor (fotos: Manuel E. Garci):

 Salmon marcado

Salmon marcado

El equipo de la Xunta de Galicia ha obtenido 21 recapturas en el mar, 15 de ellas de peces marcados como juveniles en la piscifactoría de Carballedo y soltados en ríos de Pontevedra (Ulla, Lérez y Miño), y de 6 de ellos se obtuvo información de sus marcas PSAT, tras serles insertadas como zancados. Estas “recapturas” de post-zancados fueron registradas por satélites entre uno y tres meses tras su suelta, en lugares que se interpretan como de paso hacia sus áreas de alimentación definitivas. En concreto estos salmones fueron registrados frente a la costa de A Coruña, Bretaña, costa oeste de Irlanda y uno entre Islandia y Groenlandia. Las recapturas de los salmones en el mar se muestran en la siguiente figura (Caballero, 2013):

Caballero

El Instituto Español de Oceanografía también ha realizado estudios de marcado y recaptura, en este caso sobre la merluza (Merluccius merluccius). Según la investigadora principal del proyecto, Carmen Piñeiro, este programa de marcado y recaptura ha permitido mejorar los conocimientos sobre el crecimiento de esta especie y la estimación de la edad de manera que ahora se considera que la merluza es una especie de crecimiento rápido, con la fuertes implicaciones que esto tiene en los métodos de evaluación y gestión. Sin embargo, mientras no se disponga de un mayor numero de recapturas en las que se incluyan también ejemplares más grandes y viejos, la incógnita sobre el significado biológico de los anillos de crecimiento en el otolito sigue abierta y los biólogos tendrán que trabajar con limitaciones en el conocimiento de la biología de la especie, lo que de forma indirecta repercute en el sector pesquero que es al fin y al cabo uno de los principales beneficiarios de este tipo de experimentos. Por eso es esencial continuar con este tipo de campañas a gran escala, temporal y espacial, para seguir avanzando en los estudios de crecimiento y estructura poblacional de la especie en diferentes áreas. Asimismo es también necesario llevar a cabo estudios para entender mejor las señales que aparecen en las estructuras calcáreas en relación a los factores que gobiernan la formación de anillos: fotoperiodo, temperatura, disponibilidad de alimento, crecimiento, actividad reproductiva y sus efectos (condiciones controladas, cautividad).

http://www.youtube.com/watch?v=58n6pI7qFCU

Ecología Azul, por su parte, ha realizado una pequeña experiecia piloto de marcado submarino con T-bar en rayas mosaico (Raja undulata) en diferentes puntos de la ría de Vigo con el objeto de conseguir financiación para llevar a cabo proyectos en los que podamos arrojar luz sobre la biología y ecología de esta especie en nuestras aguas. Este elasmobranquio, siendo relativamente común en nuestras aguas y capturado con frecuencia por la las embarcaciones artesanales, no ha sido estudiado en profundidad todavía a pesar de estar catalogado en la Lista Roja de la IUCN como especie en peligro. Se trata de una raya que forma parte de la captura accesoria de la flota gallega de bajura, litoral y media altura que descarga en las lonjas de Galicia. En este vídeo se muestra una raya desplazándose por el fondo, con una marca amarilla recién colocada bajo del agua.

En relación a esto, el grupo de Recursos Marinos y Pesquerías de la Universidad de A Coruña está llevando a cabo un interesante proyecto sobre “Eficacia de la reserva marina de interés pesquero Ría de Cedeira y la reserva marina Cabo de Palos-Islas Hormigas para la conservación de elasmobranquios: uso del espacio e implicaciones para la gestión de las especies de rayas Raja undulata y R. montagui, y tiburones Scyliorhinus canicula y S. stellaris mediante telemetría ultrasónica (RELAS)”. Dicho estudio está financiado por la Fundación Biodiversidad.

 

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Mamíferos marinos en cautividad

La privación de la libertad de movimientos en un animal salvaje es una práctica que el ser humano ha desarrollado incentivada por su innata curiosidad; aunque su justificación hoy en día está en duda. Las razones por las que se mantienen a los animales en estas circunstancias son múltiples: van desde el estudio científico, pasando por la conservación animal, llegando hasta el ocio humano y una supuesta sensibilización ambiental.

Los hipotéticos fundamentos que algunos establecimientos (acuarios, zoológicos, delfinarios, orcarios, aviarios, etc.) esgrimen para justificar su existencia son, en muchos casos, la educación ambiental y la sensibilización en aras de la conservación; objetivos que parecen encontrarse lejos de la realidad cuando son analizados detenidamente. Son muchos los casos en los que los animales sufren a diario las consecuencias de estos supuestos buenos propósitos. Veamos algunos ejemplos.

No sabemos si los cetáceos son el grupo que más sufre la cautividad, pero desde luego parece patente la alineación extrema que experimentan en muchos casos. La triste historia de las dos belugas (Delphinapterus leucas) que se encuentran en el L’Oceanogràfic de Valencia es una clara muestra de ello. Estos dos animales llegaron a dicha ciudad desde Argentina en el año 2003 y a pesar de que el L’Oceanogràfic se ha vendido al mundo como un prodigio de modernidad arquitectónica, las instalaciones que se construyeron para ambos cetáceos parecen insuficientes teniendo en cuenta los requerimientos mínimos que, animales de grandes desplazamientos diarios como estos, requieren. Además, estos ejemplares son especialmente susceptibles de estresarse con facilidad debido a la falta de motivaciones del entorno y a las paredes de hormigón que devuelven sus ondas sonoras.

A continuación mostramos unos minutos del aparente comportamiento patológico y estereotipado de natación de uno de los dos ejemplares, la hembra en este caso, desplazándose en movimientos cíclicos formando un “ocho”:

Las personas que visitan el acuario creen que estos ejemplares, por ejemplo, son plenamente “felices” y que tienen todas sus necesidades cubiertas, llegando incluso a estar mejor que en su propio hábitat. Es frecuente escuchar a los visitantes expresiones como: “mira parece que está sonriendo” o “debe estar muy feliz aquí metido con comida y todo”.

Otras especies de gran tamaño como las morsas (Odobenus rosmarus), también están confinadas en el L’Oceanogràfic en minúsculos habitáculos sin el acondicionamiento necesario, faltando elementos tan básicos como la arena donde estos animales buscan el alimento. Podemos ver de nuevo en este caso comportamientos estereotipados que pasan inadvertidos para la gran mayoría de visitantes que obtienen, como en el caso de las belugas, una visión equivocada de la realidad de estos animales.

Cabe destacar que ex-trabajadores del L’Oceanogràfic han denunciado a Europa Press, entre otros, el caso de una morsa macho que debido al estrés que le producía la escasez de luz solar por el diseño de los tanques, “murió por la ingesta prolongada de piedras”. También advirtieron de que un delfín falleció “por comer la pintura que se desprendía de las paredes de la piscina”. También han advertido sobre casos de “ataques” a los buzos, así como el de una de las belugas “que no aceptaba su comida y los entrenadores rusos que contrataron le sujetaban del espiráculo -órgano delicado, doloroso y vital- y si no aceptaba el pescado, repleto de toda clase de medicamentos, recibía un puñetazo en el melón”. Haciéndose eco de estas lamentables condiciones, Proyecto Gran Simio ha solicitado el traslado de la pareja de belugas, que «languidece en unas instalaciones inapropiadas», a un centro de recuperación marítima, donde puedan vivir en semilibertad (ver noticia).

En relación a este tema destaca el reciente documental “Blackfish“, de la cineasta estadounidense Gabriela Cowperthwaite, pone de relieve otros problemas, de índole incluso más preocupante, al analizar la situación de orcas en cautividad. Las exhibiciones con orcas son empleadas como “plato fuerte” por grandes parques, como es el caso de SeaWorld en EEUU o Loro Park en España, buscando una manera de diferenciarse de los acuarios convencionales. En Blackfish se analiza el sufrimiento al que están sometidas estas orcas así como las muertes producidas por las mismas, centrando su atención en el macho Tilukum, involucrado en la muerte de tres personas hasta la fecha.

Según el artículo Sources of stress in captivity (Morgan y Tromborg, 2007) publicado en la revista científica Applied Animal Behaviour Science, los animales mantenidos en hábitats artificiales se enfrentan a una amplia gama de importantes problemas. En esta publicación se revisan muchos de los posibles factores de estrés que pueden afectar negativamente a los animales que viven en cautividad. Estos incluyen fuentes abióticas, estrés ambiental como la iluminación artificial, la exposición a sonidos demasiado fuertes, olores excitantes, y las temperaturas o sustratos incómodos. Además, claro está, los factores de estrés específicos derivados del confinamiento tales como la restricción de movimientos, la reducción de espacio íntimo (obligados a permanecer en la proximidad a los seres humanos), la reducción de oportunidades de alimentación, mantenimiento de grupos sociales anormales, etc.

Como conclusión nos gustaría transmistiros que no hay mayor experiencia que ver a estos animales en libertad. Como ejemplo, la observación de orcas en libertad es una actividad en auge y que permite ver estos animales en su medio y disfrutar de su comportamiento natural en directo:

http://blueecology.wordpress.com/2012/08/21/killer-whales-watching-in-vancouver/

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Orcas en libertad en Vancouver (foto: G. Mucientes, BEC)

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Macho mostrando su extraordinaria aleta dorsal, Vancouver (foto: G. Mucientes, BEC)

Aprender a disfrutar de la naturaleza no requiere encontrarse con estos animales en cautiverio. Si puedes observarlos en sus hábitats de origen, bien, pero si no tan importante o más es poder conocer los animales del entorno que te rodea, de los parques nacionales que tienes a mano, del bosque al lado de tu casa, etc., siempre de forma respetuosa.

Uganda por libre

Macho alfa de gorila de montaña

Macho alfa de gorila de montaña

Viajar a África por libre es posible y además recomendable. Nosotros siempre intentamos hacerlo. El tiempo se aprovecha mucho más, puedes descubrir rincones fuera de cualquier ruta turística, la integración con el país es mucho mayor y el precio final del viaje en torno a la mitad. Imprevistos todos los que quieras, pero nada que no se pueda solucionar con un poco de paciencia. En esta ocasión nos decidimos por descubrir Uganda por libre, la conocida como perla de África, uno de los hotspots mundiales en cuanto a biodiversidad de aves y primates. El plan era aterrizar en Kampala, alquilar un todoterreno y a partir de ahi ir buscándonos la vida cada día. La idea era conocer los parques nacionales e intentar comprender el modo de vida del pueblo de Uganda.

Los parques nacionales que visitamos fueron: Murchinson Falls, Rwenzori, Kibale, Queen Elizabeth, Bwindi y Lago Mburo. En general, centramos el viaje en intentar observar fauna acuática, aves y primates, grupos de animales en los que Uganda es especialmente rica. La fauna de sabana está también muy bien representada (solo falta el rinoceronte blanco que se extinguió en la época de Idi Amin Dada -el último rey de Escocia-, aunque ya hay esfuerzos por reintroducirlo) sin embargo las densidades y las facilidades de ver algunas especies en concreto con mucho menores que en otros países vecinos como Kenia o Tanzania, pues Uganda no es una país de sabana abierta como es la zona de Masai Mara-Serengueti.

Hipopótamo (Hippopotamus amphibius), antílope acuático (Kobus ellipsiprymnus), búfalo (Syncerus caffer caffer), avemartillo (Scopus umbretta), chimpancé (Pan troglodytes) y gorilla de montaña (Gorilla gorilla beringei)

Hipopótamo (Hippopotamus amphibius), antílope acuático (Kobus ellipsiprymnus), búfalo (Syncerus caffer caffer), avemartillo (Scopus umbretta), chimpancé (Pan troglodytes) y gorilla de montaña (Gorilla gorilla beringei)

Entre los hotspots a destacar, nos sorprendió especialmente el Kazinga Channel, un canal de agua somero que une los lagos George y Edward, en el centro del parque nacional de Queen Elizabeth. Las densidades de hipopótamos en este canal (que recorrimos en barco) son de las mayores del mundo: machos, hembras, juveniles, crías… También elefantes, un gran número de cocodrilo del Nilo, abejarrucos, martines pescadores, antílopes acuáticos, garzas, cigueñas, águilas pescadoras, búfalos, cormoranes, marabús, avemartillos, facóceros…

Otro punto interesantísimo fue una ruta por una zona pantanosa en Bigodi, donde se observan en apenas 2 horas hasta 6 especies de primates: colobo blanco y negro, cercopiteco verde, colobo de cola roja, colobo rojo, babuíno o papión de Anubis y el managabeye de mejillas grises. Bigodi es uno de los mejores lugares de Uganda para observar también del esquivo gran turaco azul, una de las aves más llamativas que vimos en el viaje.

Oribi (Ourebia ouribi), cálao abisinio (Bucorvus abyssinicus), elefante africano (Loxodonta africana), abejarruco gorgirrojo (Merops bulocki), turaco azul (Corythaeola cristata) y camaleón de Jackson (Trioceros jacksonii)

Oribi (Ourebia ouribi), cálao abisinio (Bucorvus abyssinicus), elefante africano (Loxodonta africana), abejarruco gorgirrojo (Merops bulocki), gran turaco azul (Corythaeola cristata) y camaleón de Jackson (Trioceros jacksonii)

En Queen Elizabeth, pudimos rastrear chimpancés para acabar observándo bien de cerca a un total de unos 25 indivíduos. La zona donde viven es la Kyambura Gorge, una garganta que provoca el río Kyambura en el medio la sabana y que está ocupada por un bosque muy tupido, donde campean los chimpancés y otros primates. De hecho se conoce también como el “valle de los primates”. Aquí, además pudimos ver los poco frecuentes hilóqueros (Hylochoerus meinertzhageni), que aunque son predominantemente nocturnos, dos ejemplares se cruzaron en nuestro camino.

Huella de chimpancé (Pan troglodytes)

El parque nacional impenetrable de Bwindi es el lugar donde viven la mayoría de gorilas de montaña de Uganda, y la mitad de los que quedan en todo el mundo (unos 700 en total). Los demás están en las vecinas Ruanda, en el parque nacional de los volcanes, y en el Congo, en el parque nacional de Virunga. Bwindi no es sólo impenetrable, si no que casi innacesible, las carreteras para llegar al borde del bosque son de las peores por las que anduvimos en África, se promedian unos 10-15 km/h y tuvimos suerte de que no estaba lloviendo cuando pasamos. Para poder encontrarse con los gorilas de montaña es necesario pedir un permiso con cierta antelación a la Uganda Wildlife Authority (UWA). Sólo 8 personas al día pueden visitar cada familia de gorilas. El precio del permiso es alto, desde enero 2014 el precio en Uganda es de 600$, y en Ruanda es ya de 750$. Ese es logicamente uno de los mayores gastos del viaje, pero vale mucho la pena. El precio tan alto supone que compense mantener vivos a estos animales y se pueda mantener toda una red de rangers, policias y militares de la UWA que no solo te facilitan la visita si no que también se encargan de evitar el furtivismo, a veces jugándose la vida.

Gorila de montaña de 2 años de edad

Gorila de montaña de 2 años de edad

Aquí dejamos un video que muestra el comportamiento de esta especie tan emblemática e su hábitat natural. Esta es la familia Myshaia, de 10 miembros. Para llegar a ella no fue necesario un camino muy exigente, pues la familias habituadas de gorilas normalmente son las que campean por los límites de Bwindi, y en este caso la encontramos tras menos de dos horas de ruta.