Noruega salvaje

El equipo de Ecología Azul necesita movimiento continuo. Lejos de permanecer inactivos, en esta ocasión nos desplazamos a la gélida tierra de los troles, Noruega, cuyo significado es “el camino del norte”. El objetivo de esta nueva expedición fue retratar la biodiversidad típica de este país de amplia costa y clima polar en su estepa central, observar especies norteñas imposibles de ver en otras latitudes e intentar filmar algunos cortejos, que se suceden en los escondidos cantaderos en esta época del año, ya más hacia el sur del país.

Estepa del Dovrefjell-Sunndalsfjella con el la montaña Snøhettaal fondo (foto: G. Mucientes, BEC)

Vista general de la estepa del parque nacional Dovrefjell-Sunndalsfjella con la montaña Snøhetta al fondo (foto: G. Mucientes, BEC)

El plan incluía visitar los parques nacionales de Hardangervidda, Dovrefjell–Sunndalsfjella, Rondane, y finalmente Jotunheimen, los dos primeros de carácter estepario y de tundra, y los dos siguientes con una morfología más montañosa; el último de estos incluye la cima más alta de Noruega, el Galdhøpiggen con 2469 m. Previamente, y como calentamiento, ascenderíamos el Gaustatoppen, que con 1883 m es la montaña más elevada de la región de Telemark.

Alcanzando la cima del Gaustatoppen, con 1883m (foto: D. Villegas, BEC)

Alcanzando la cima del Gaustatoppen, con 1883 m (foto: D. Villegas, BEC)

Una vez alcanzada la cima del mítico Gaustatoppen nos dirigimos al gélido Hardangervidda National Park. El plan inicial comprendía una travesía de tres días a través de la estepa acampando en los correspondientes lugares protegidos. Siendo primavera contábamos con frío pero no demasiado viento, y buena visibilidad para orientarnos. Ya dispuestos y preparados, a las pocas horas de comenzar nuestro transecto con raquetas de nieve en dirección sur, observamos cómo una densa mancha se movía por el valle en nuestra dirección. El cielo se cubrió totalmente sobre nuestras cabezas, dejando una visibilidad máxima de 25m, y un viento de velocidad considerable. Esto nos hizo replantear la ruta para los días restantes, en los que nos movimos en los alrededores, acampando el lugares lo más resguardados posible.

Lemming sobre el hielo a primera hora de la mañana (foto: G. Mucientes, BEC)

Lemming (Lemmus lemmus) sobre el hielo de la tundra, a primera hora de la mañana (foto: G. Mucientes, BEC)

Más al norte, la visita al Parque Nacional de Rondane fue breve, en gran medida por la inaccesibilidad de sus caminos. Logramos hacer un loop con raquetas en el que no logramos observar prácticamente nada, seguramente debido a la climatología. Dovrefjell–Sunndalsfjella National Park se encuentra un poco más al norte, siguiendo la carretera que llega a la ciudad de Trondheim. Es conocido por albergar una población estable de buey almizclero (Ovibos moschatus) de unos 300 ejemplares, reintroducido en los años 1932 y 1953 tras su extinción en Europa hace 9000 años. Se trata de un bóvido ártico emparentado con las cabras, cuyos machos son capaces de emitir un fuerte olor dirigido a atraer a las hembras durante la época reproductiva.

Grupo familra de bueyes almizcleros descansando sobre la tundra (foto G. Mucientes, BEC)

Grupo familiar de bueyes almizcleros descansando sobre la tundra (foto G. Mucientes, BEC)

La fauna observada incluyó además especies como perdiz nival (Lagopus mutus), lemming (Lemmus lemmus), escribano nival (Plectrophenax nivalis), reno (Rangifer tarandus), colimbo ártico (Gavia arctica), corzo (Capreoulos capreolus), cisne cantor (Cygnus cygnus), cisne vulgar (Cygnus olor), somormujo lavanco (Podiceps cristatus), zampullín cuellirrojo (Podiceps auritus), piquituerto común (Loxia curvirostra), barnacla canadiense (Branta canadensis), chocha perdiz (Scolopax rusticola), grulla común (Grus grus), porrón osculado (Bucephala clangula), porrón moñudo (Aythya fuligula), serreta grande (Mergus merganser), mirlo capiblanco (Turdus torquatus), zorzal real (Turdus pilaris), zorzal alirrojo (Turdus iliacus), y un largo etc.

Grupo de renos descansando (foto: G. Mucientes, BEC)

Grupo de renos domésticos descansando (foto: G. Mucientes, BEC)

Los campamentos en la tundra suelen exponerse mucho a los fuertes y gélidos vientos que barren su superficie, también se es proclive a la desorientación por la falta de referencias. Una de los días en el interior de la estepa, logramos localizar un refugio que nos sirvió de parapeto para el viento aunque con gran cantidad de hielo dentro (que intentamos picar), y donde logramos reponer fuerzas.

Campamaneto improvisado en el Parque nacional Dovrefjell-Sunndalsfjella (foto: G. Mucientes, BEC)

Campamento improvisado en el Parque nacional Dovrefjell-Sunndalsfjella (foto: G. Mucientes, BEC)

La aproximación al parque nacional más montañoso, Jotunheimen, fue exitosa. Contábamos con que podría estar totalmente inaccesible. La pista que se adentra en su interior es de tierra en prácticamente su totalidad hasta llegar al pequeño asentamiento de  Spiterstulen, donde se encuentra el campamento base y arranca la ruta de ascenso al famoso pico de Galdhøpiggen. Su subida fue imposible sin el equipamiento de alta montaña, ya que las previsiones en la cima eran cercanas a los -25ºC y con mucho hielo, por lo que optamos por explorar con raquetas un río de montaña congelado y su impresionante cañón por el que circulaba. Por suerte, logramos observar a placer un ejemplar de marta (Martes martes).

Terminando el viaje, exploramos el sur del país. Más concretamente la comarca de Froland tapizada de densos bosques naturales, y famosa por su impresionantes alces. Es aquí donde localizamos en un altiplano con descampados un macho de urogallo (Tetrao urogallus) tremendamente hormonado, defendiendo su territorio a capa y espada, el cual hizo que desplegáramos todas nuestras estrategias defensivas.

Urogallo defendiendo el territorio (foto: D. Villegas, BEC)

Urogallo defendiendo el territorio (foto: D. Villegas, BEC)

Logramos filmarlo modestamente mientras esquivábamos sus ataques y embestidas (haremos un making-of del espectacular encuentro).

Así mismo, en un bosque cercano realizamos varias esperas de madrugada para observar el espectacular display de los gallos lira (Tetrao tetrix) que finalmente logramos ver desde una posición privilegiada, no sin una buena dosis de paciencia e insistencia durante varios días.

El última día, después de una espera al anochecer logramos observar un ejemplar de castor europeo (Castor fiber) alimentándose en las orillas de un lago en las proximidades de Arendal.

Hábitat oceánico y patrones de actividad del tiburón azul (Prionace glauca)

Aquí os dejamos un avance de uno de nuestros últimos trabajos sobre tiburones, presentado en septiembre del año pasado en The 5th Bio-logging Science Symposium (BLS5), Strasbourg, Francia: Este estudio tuvo como objetivo determinar los patrones de movimiento y comportamiento de las tintoreras mediante seguimiento por satélite para identificar principalmente: (i) las preferencias de hábitat en base a teledetección de datos ambientales y (ii) y el grado de solapamiento de los hábitats críticos con los buques de pesca. Los tiburones marcados exhibieron diferentes patrones de movimiento a través del Atlántico Norte abarcando desde los 14 a 51ºN y 6 a 70ºW; mostraron cambios en el comportamiento de buceo en relación con ambientes cambiantes (por ejemplo, la corriente del Golfo), en los patrones de actividad diaria y, también, en la frecuencia de la inmersiones profunda en aguas frías (el buceo más profundo registrado fue de 1.704 m; 4.8 ºC). Los datos de archivo de las marcas recuperadas han permitido la identificación de perfiles de inmersión individuales y patrones a escala más finos. Es importante destacar que los tiburones azules han permanecido un 80% de su rango de seguimiento con solapamiento espacial en áreas de presencia de palangreros, generalmente en las regiones con frentes oceánicos.

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Galicia artesanal… y su gestión pesquera

Recientemente hemos colaborado con la revista Ruta Pesquera a través de un artículo basado en nuestra experiencia con las pesquerías artesanales gallegas dentro del proyecto CASGASS. Os oonemos aquí a disposición el artículo completo, con el pertinente consentimiento de la revista.

Galicia artesanal

por Alexandre Alonso Fernández y Jaime Otero

December, 2014

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La idea de que las pesquerías mundiales están en una situación de sobreexplotación generalizada está ampliamente extendida entre el gran público y, también, en parte del mundo académico. Esta situación tiene su germen, entre otros, en las pesimistas predicciones de alto impacto mediático dadas por expertos internacionales (1). Rápidamente los medios de comunicación generalistas se hicieron eco proporcionando alarmantes titulares, artículos de opinión y otros comentarios. Sin embargo, el análisis detallado del estado de las pesquerías a nivel global y las predicciones sobre su evolución muestran que la gestión pesquera es una historia compleja plagada de múltiples y sonoros fracasos; pero también de no menos importantes éxitos (2). En cualquier caso, los niveles actuales de capturas de origen marino permanecen estables alrededor de 80 millones de toneladas desde finales de los años 80 (3).”

Me permito aquí hacer una breve pausa en el artículo para llamar la atención sobre este punto, fuente de “eterna” discusión incluso entre los expertos internacionales. En el siguiente artículo del New York Times, escrito por Ray Hilborn, podéis encontrar interesantes reflexiones acerca de este debate: Let us eat Fish. Por supuesto, la visión de Hilborn no es compartida por todo el mundo y pronto recibió respuestas a su editorial: How Healthy Are Our Fisheries?. Y por último no podéis dejar de leer Fisheries: Does catch reflect abundance? donde se dan cita dos de las escuelas dominantes dentro de la ecología pesquera mundial, personificadas por un lado en Daniel Pauly y por Hilborn en el otro.

Podemos seguir…

“Teniendo en cuenta estas consideraciones, no se puede obviar que la situación de la pesca no es la más idónea ya que el número de stocks clasificados como sobreexplotados, o incluso en estado de colapso[1], es muy superior a los que están sujetos a una gestión que permita niveles de explotación sostenibles. Las situaciones más dramáticas suelen estar asociadas con la gestión de grandes especies pelágicas migratorias, tales como los túnidos o tiburones, y en pesquerías complejas donde se captura más de una especie, lo que se conoce como pesquerías mixtas[2]. Las dificultades en la gestión de estos dos ejemplos vienen en parte por los problemas de acuerdos y/o control entre las flotas afectadas, en el caso de las pesquerías transfonterizas de especies altamente migratorias, o por la dificultad de establecer límites de explotación óptimos para todas las especies explotadas con características vitales dispares, en el caso de las pesquerías mixtas. Son varios los ejemplos de gestiones clasificadas como sostenibles y actualmente disponemos de herramientas para identificarlos a través del eco-etiquetado de pesca sostenible certificada (MSC, Marine Stewardship Council) (4).

Es por esta disparidad de resultados por lo que la gestión pesquera está bajo un escrutinio permanente y recibe de forma asidua críticas feroces por parte tanto del sector como de la opinión pública u otros actores. De nuevo es este un panorama plagado de claroscuros. Revisiones globales del estado de las pesquerías indican, en cualquier caso, que como norma general aquellas que se someten a una evaluación formal y están sujetas a medidas más o menos robustas de gestión se encuentra en mejor situación, que no óptima, que las no evaluadas (5).

Europa y su gestión pesquera

Más concretamente en el panorama europeo ocurren dos situaciones bien diferenciadas. Por un lado el Mediterráneo presenta una realidad crítica con más del 95% de las poblaciones de especies de fondo y más del 70% en las pelágicas pelágicas, con la sardina y la anchoa entre las más destacadas, en situación de sobreexplotación , tal y como reconoce la propia Comisión Europea. Por otra parte, los esfuerzos realizados en la gestión pesquera de la franja Atlántica Europea (incluyendo el Mar Báltico y Mar del Norte) parece que muestran signos positivos de recuperación, reduciendo la situación de sobreexplotación de un 86% a un 41% de las poblaciones de especies evaluadas en 2014. Por lo tanto, los métodos tradicionales de gestión y manejo de pesquerías, aunque en la actualidad en proceso de revisión al objeto de incorporar una dinámica más ecosistémica, basados en información científica contrastada y en datos fehacientes provenientes de la pesquería son útiles y necesarios como herramienta de gestión y evaluación de los recursos sometidos a explotación pesquera (6).

La Comisión Europea, en su afán por perseguir una gestión sostenible de sus recursos pesqueros, ha llevado a cabo en fechas recientes una nueva reforma de la Política Pesquera Común con dos objetivos fundamentales: i) el esfuerzo pesquero debe situarse en niveles que aseguren el Rendimiento Máximo Sostenible con límite en el año 2020 y ii) la eliminación de los descartes. Pero estas dos medidas de máximos no están carentes de complejidad tanto técnica para los científicos como de implantación para el sector. Además, anticipan consecuencias todavía inciertas en cuanto a su efecto sobre la actividad pesquera y el propio estado de los recursos.

¿Qué papel juegan las pesquerías artesanales en el panorama Europeo?

ICES Science Fund Project 01- Typical artesanal vessel operating in Galician watersEl sector pesquero europeo es de una alta complejidad tanto en lo que se refiere al número de países involucrados, como a la multitud de especies de interés, y a las diferentes tipologías de flotas implicadas en la explotación de los recursos. Dentro de esta complejidad cabe destacar un caso particular dentro de la flota pesquera europea como son las pesquerías artesanales. Históricamente estas pesquerías han sido obviadas en el debate comunitario (e internacional), pero que debido a su importancia socioeconómica para las localidades costeras esta situación se está revirtiendo (7).

Galicia como referente de las pesquerías artesanales en Europa

España, Francia y Portugal se postulan como las potencias europeas en cuanto a flota artesanal se refiere, siendo, sin lugar a dudas, Galicia quien lidera este ranking con más de 4000 embarcaciones registradas (sin considerar marisqueo) en la actualidad. Este volumen de actividad da lugar a que la pesquería artesanal gallega sea extremadamente compleja tanto por el número de especies capturadas (no existen descartes significativos), como por la multitud de artes de pesca utilizadas con más de 25 posibles en el catálogo oficial.

Comúnmente se cree que las pesquerías artesanales son el paradigma de la pesca sostenible, pero en Galicia (como en otras comunidades), las pesquerías de pequeña escala (8) no están exentas de problemas. En la actualidad, muchos de los recursos objetivo de la flota artesanal se encuentran fuera de cualquier plan de evaluación formal. No obstante, existen planes de manejo que incluyen regulaciones impuestas a la flota pero que en muchos casos carecen de un criterio científico robusto y contrastado. En ocasiones, la principal razón a la que se alude para justificar esta situación es la ausencia de datos fidedignos con los que gestionar los recursos bajo criterios científicos (9). A pesar de esta aparente carencia de información algunos autores adjudican a las poblaciones costeras de especies explotadas por la flota artesanal gallega una situación de sobrepesca (9, 10). Estas afirmaciones suelen estar basadas en un uso parcial de los datos disponibles que habitualmente son de naturaleza muy dispar y claramente insuficientes para responder a las preguntas que demanda el sector.

Para aplicar modelos de evaluación tradicionales se requiere de un conjunto de datos de los que la pesquería artesanal en Galicia no dispone. Sin embargo, y aunque carentes de campañas de investigación específicamente enfocadas a estos recursos, hasta donde llega nuestro conocimiento, el gobierno autonómico de la Xunta de Galicia centraliza un registro estadístico de la actividad pesquera más o menos extenso y detallado [3]. Es decir, aunque la situación en cuanto a datos es manifiesta y necesariamente mejorable, especialmente en lo que se refiere tanto a datos biológicos como a datos accesorios a las ventas en las lonjas, el principal problema en lo que atañe a la evaluación de los recursos pesqueros no recae tanto en la falta de información como en el acceso y utilización de la misma.

Si bien los modelos ortodoxos de evaluación son una herramienta útil pero no la panacea, las peculiaridades que presentan e los sectores pesqueros artesanales hacen que las estrategias de gestión incluyan rutas alternativas y/o complementarias como son: i) la integración de los propios pescadores tanto en la evaluación como en la gestión antes y durante la toma de decisiones, ii) la implantación de sistemas de derechos de uso territorial para los pescadores o cuotas individuales transferibles (entre otros similares), iii) y la protección de hábitats clave, mediante la figura de areas marinas protegidas como herramienta básica de gestión.

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No obstante, y en cualquier caso antes de poder desarrollar y aplicar el modelo de gestión que sea para las especies objetivo del sector artesanal, será necesario obtener un diagnóstico real de la situación de los recursos. Para ello se requerirá de la acción conjunta y coordinada de todos los actores implicados, esto es pescadores, administración e instituciones científicas. Si bien esta demanda se pone siempre sobre la mesa pocas veces resulta efectiva y eficaz. Esta cooperación ha de pasar imprescindiblemente por facilitar el acceso por parte de los técnicos a toda la información disponible y a la implementación de nuevos planes de monitoreo y mantenimiento y mejora de los ya existentes. La información recogida por estos programas de monitoreo debería incluir tanto datos biológicos, por ejemplo crecimiento y reproducción, , como de hábitats esenciales y estructura espacial de las poblaciones, así como distribución del esfuerzo pesquero, volumen y origen de las capturas realizadas. Además se deberían contemplar formas de incorporar aspectos tales como el conocimiento ecológico tradicional de los propios pescadores atesorado durante décadas de trabajo en el medio que sin duda ayudaría a reforzar el grado de conocimiento del sistema y especies a gestionar. Como resultado de todo esto aumentaría la cantidad y, no menos importante, la calidad de los datos que podrían ser utilizados en las evaluaciones y estrategias de gestión.

Por lo tanto, la colaboración entre instituciones académicas, administrativas y sector pesquero se antoja imprescindible si se pretende evaluar el estado de los recursos y desarrollar estrategias de gestión y manejo que favorezcan la sostenibilidad de las especies objetivo de la pesquería artesanal gallega. En esta línea ya se están dando pasos a través de acciones de investigación concretas [4]. Por otra parte, la propia Comisión Europea y organismos internacionales como ICES pretenden incluir en los procesos de evaluación el mayor número posible de poblaciones marinas explotadas [5]. Esto favorecería en un futuro acercarnos al ideal de gestión de la pesca basada en el ecosistema (11).

En conclusión, el sistema de gestión del sector de la pesca artesanal en Galicia no debería estar basado en una estructura de control de arriba hacia abajo donde la administración establece un marco normativo que muchas veces obvia lo que pueden aportar otras partes directamente implicadas. El sistema debería tender hacia una estructura más horizontal, pero para ello será necesario que todos los actores de esta escena pongan las cartas boca arriba y trabajen conjuntamente en pos de un objetivo común de sostenibilidad teniendo en cuenta todas las particularidades de esta industria y los recursos renovables en los que se sustenta, tanto desde lo puramente científico y ecológico, a lo estrictamente socioeconómico.”


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REFERENCIAS

  1. Myers and Worm (2003) Nature 423: 280-283.
  2. Worm et al. (2009) Science 325: 578-585.
  3. FAO (2014) Fisheries and Aquaculture Department Rome: 223 pp.
  4. Gutiérrez et al. (2012) PLoS ONE 7: e43765.
  5. Costello et al. (2012) Science 338: 517-520.
  6. Pauly et al. (2013) Nature 494: 303-306
  7. Iborra Martín (2012) European Parliament, Brussels, 39 pp.
  8. Macfadyen et al. (2011) European Parliament Brussels, 157 pp.
  9. Freire and García-Allut (2000) Marine Policy 24: 375-384
  10. Pita and Freire (2014) Fisheries Management and Ecology Early View (Online Version)
  11. Jardim et al. (2014) ICES Journal of Marine Science: published online.

Notas

[1]: Se considera que una población explotada está en situación de colapso cuando su tamaño es inferior al 10% de su máximo histórico.

[2]: Las pesquerías mixtas o multiespecie (mixed fisheries es el término anglosajón más extendido) se corresponden con aquellas pesquerías en las que una misma flota captura más de una especie.

[3]: Tanto a través de la Unidad Técnica de Pesca de Bajura (UTPB), de los biólogos de zona destinado en las diferentes cofradías repartidas por toda Galicia y de la plataforma Pesca de Galicia.

[4]: Proyecto CASGASS: CAtch rate Standardisation of fin-fishes targeted by the GAlician (NW Spain) Small-Scale fishery , proyecto financiado por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) (duración 2014-2015).

[5]: Iniciativa a4a: Assessment for all de la Comisión Europea.

Problemática de las especies exóticas marinas en Galicia

Tenemos el privilegio de reproducir aquí, bajo el consentimiento del propio autor, el último artículo de Rafael Bañón Díaz (Unidade Técnica de Pesca de Baixura (UTPB) – Xunta de Galicia) publicado en la revista Ruta Pesquera.  El artículo se centra en la problemática asociada a la creciente introducción de especies exóticas marinas.

No es la primera vez que nos hacemos eco en el blog del trabajo que viene desarrollando Rafa en el estudio de la biodiversidad marina en Galicia. Un ejemplo directamente relacionado con el siguiente artículo es el post Peces que llegan y peces que se van, publicado en este blog en Septiembre de 2010.

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INTRODUCCIÓNEspecies exóticas, alóctonas, introducidas, foráneas o no nativas, se definen como las especies, subespecies o taxones, incluyendo sus partes, gametos, semillas, huevos o propágulos que pudieran sobrevivir o reproducirse, introducidos fuera de su área de distribución natural y de su área potencial de dispersión, que no podría ocupar sin la introducción directa o indirecta, o sin la intervención del hombre. Si la especie exótica es causa de cambio o amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética, hablamos entonces de una especie exótica invasora (EEI).

El hombre viene trasladando animales y plantas, ya sea de manera activa o pasiva, desde sus primeros viajes, especialmente a través del mar. No hay más que recordar que especies tan comunes como la patata, el tomate o el tabaco fueron introducidos ya por los conquistadores españoles en el siglo XVI. Sin embargo, durante los últimos decenios, el número de especies introducidas se ha visto incrementado notablemente a nivel global, con el aumento de los transportes internacionales y del turismo, la construcción de nuevas infraestructuras, el cultivo de especies acuáticas o el tráfico y abandono de mascotas.

La introducción de seres vivos desde fuera de su área de distribución natural representa, según la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), la segunda causa de amenaza a la biodiversidad, tras la destrucción de los hábitats. Las consecuencias económicas negativas de este fenómeno pueden llegar a ser muy importantes. El coste de los daños causados por las especies invasoras a nivel mundial se estima en 1,4 trillones de dólares americanos al año, cerca del 5% del PIB mundial. La Comisión Europea estima que controlar la invasión y reparar el daño provocado cuesta a las economías europeas por lo menos 12.000 millones de euros al año. Se estima que los efectos económicos a nivel mundial de las invasiones marinas, incluyendo la interrupción de la pesca, la contaminación de industrias e infraestructuras costeras y la interferencia con servicios humanos, superan las decenas de miles de millones de dólares cada año.

A nivel legislativo, cabe señalar la reciente publicación del Catálogo de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras. Dentro del listado de 182 especies, sólo 23 de ellas son marinas (13%), algunas aun no presentes en las costas españolas.

La Directiva Marco sobre la Estrategia Marina (2008/56/CE) es una ley europea que tiene como finalidad el buen estado ambiental de nuestros mares para el año 2020. Esta Directiva fue traspuesta a la legislación española a través de la Ley 41/2010, del 29 de diciembre, de Protección del Medio Marino. Los Estados miembros deberán adoptar las medidas necesarias para lograr o mantener un buen estado ambiental del medio marino como mucho en el año 2020. Dicho objetivo se basará en una serie de descriptores cualitativos, entre los que se establece que “las especies alóctonas introducidas por la actividad humana se encuentran presentes en niveles que no afectan de forma adversa a los ecosistemas”, abordando así de forma directa la cuestión.

La Comisión Europea incluyó en su Decisión de la 1 de septiembre de 2010 sobre los criterios y las normas metodológicas aplicables al buen estado ambiental de las aguas marinas (2010/477/UE) [notificada con el número C(2010) 5956], los siguientes criterios e indicadores relativos a especies alóctonas para su aplicación en el marco de las Estrategias Marinas

  • Criterio 2.1. Abundancia y caracterización del estado de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras.
  • Indicador 2.1.1. – Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies.
  • Criterio 2.2. Impacto ambiental de las especies alóctonas invasoras.
  • Indicador 2.2.1 – Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos), como medida de los cambios en la composición por especies (por ejemplo, a raíz del desplazamiento de las especies autóctonas)
  • Indicador 2.2.2 – Impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando eso sea factible (2.2.1).

ESPECIES EXÓTICAS MARINAS  (EEM): Los hábitats marinos están poblados por diferentes especies de animales, plantas y microorganismos que evolucionaron en aislamiento, separados por barreras naturales que delimitan distintas áreas biogeográficas con características físico-químicas y biológicas propias. El ser humano, a través de diferentes medios de transporte, rompió estas barreras y como resultado, muchas especies se desplazaron y ocupan nuevas zonas fuera de sus áreas de distribución natural.

Figura 1: Rapana venosa, molusco gasterópodo exótico muy voraz presente en las costas de Galicia.

Las EEM, una vez establecidas, pueden causar graves daños y provocar desequilibrios ecológicos entre las poblaciones naturales, cambios en la composición de especies y en la estructura trófica, desplazamiento de especies autóctonas, pérdida de biodiversidad, reducción de la diversidad genética y aparición de nuevos patógenos. Las EEM pueden afectar también directamente sobre las actividades económicas y comerciales en el medio marino costero por la obstrucción de las canalizaciones de toma de agua, dificultan el transporte acuático (incrustaciones en los barcos, boyas, etc, incluidos los gastos de limpieza y pintura anti-incrustaciones, que, a su vez, perjudican al medio), turismo (acumulación masiva en las costas que causan mal olor, decoloración del agua, caparazones afilados), pesca (obstrucción y contaminación de los artes de pesca, daños en las redes que afectan a las capturas), maricultura (incrustaciones en las cuerdas y en las jaulas, depredación de las especies cultivadas, muerte por infecciones, etc.), así como en la salud humana (infecciones recen llegadas, toxinas en los peces silvestres y en los moluscos cultivados, nuevos huéspedes intermediarios de parásitos humanos, etc.).

Cassostrea gigas

Cassostrea gigas

Debido probablemente a su dispersión y difícil detección, las EEM son tradicionalmente el grupo menos conocido y estudiado de las especies exóticas. Los primeros movimientos de organismos marinos facilitados por el ser humano fueron probablemente de la ostra rizada Crassostrea gigas (Thunberg, 1793), debido al interés gastronómico desde antiguo de estos organismos, y que se iniciaron por lo menos hace seis siglos. Hasta el año 2004 había contabilizadas 851 EEM en aguas europeas, la mayor parte de ellas pertenecientes al grupo de zoobentos. En España, hasta el año 2006 se habían registrado un total de 77 especies. La mayoría de estos registros correspondían a macroalgas (43%), moluscos (24%) y crustáceos (20%). En un estudio más reciente y exhaustivo del 2009, se incrementó esta cifra ya hasta las 132 especies. Actualmente esta cifra está en revisión y el número de EEM presentes en España es con toda probabilidad mucho más elevado.

Chaetopleura angulata

Chaetopleura angulata

En Galicia, según una lista provisional aún en elaboración, podemos establecer en aproximadamente 112 el número de EEM presentes en nuestras aguas. Los primeros registros para aguas gallegas datan de finales del siglo XIX, como el poliplacóforo Chaetopleura angulata (Spengler, 1797). En la actualidad, el estudio y revisión de diversos grupos taxonómicos permitió mejorar el conocimiento que se tenía de estas especies en Galicia. Las especies más estudiadas y conocidas de EEM abarcan diferentes grupos taxonómicos como el alga japonesa Sargassum muticum (Yendo) Fensholt, 1955 y Undaria pinnatifida (Harvey) Suringar, ascidias como Styela clava Herdman, briozoos como Bugula stolonifera Ryland, poliquetos como Pseudopolydora paucibranchiata (Okuda), moluscos como Rapana venosa (Valenciennes) o crustáceos como Caprella mutica Schurin.

Los peces constituyen un grupo aparte de difícil catalogación. La presencia por primera vez en Galicia de un número cada vez mayor de especies termófilas, de afinidades tropicales, llegados desde las costas africanas, está relacionado con fenómenos ligados al  cambio climático que son la causa del aumento de la temperatura del agua, cambios oceanográficos y de las corrientes. Las especies así introducidas se definen como especies inmigrantes, llegadas de manera natural a nuestras costas, sin la intervención directa del hombre. Ahora bien, si consideramos que la causa principal de la llegada de estas especies es el cambio climático, y éste es producido por las actividades humanas, entonces sí que podríamos hablar de peces exóticos, ya que su llegada sería causada de manera indirecta por el hombre. Los efectos de las especie inmigrantes pueden llegar a ser tan perjudiciales como los de las especies exóticas, independientemente de cómo se hayan introducido. Entre el grupo de peces inmigrantes citaremos las dos últimas especies recién llegadas, el roncador bastardo Pomadasys incisus (Bowdich, 1825) y la fusta Pagrus auriga Valenciennes, 1843.

Pomadasys incisus  y Pagrus auriga

Pomadasys incisus y Pagrus auriga

GALICIA EN EL CONTEXTO DE LAS EEM: Galicia desempeña un papel muy importante en la introducción de las EEM y por tanto constituye una zona de especial atención (hotspot) en el estudio y seguimiento de las EEM. Tres son, a nuestro entender, los principales característicos que hacen de Galicia una zona de especial interés en la introducción de EEM: la concentración de la población en la franja costera, un importante sector acuícola y una numerosa red portuaria.

La población gallega (2.794.516 habitantes) supera la densidad de población media de España con una diferencia considerable. La densidad media española es de 80 habitantes/km2, mientras que la media gallega es de 93,6 habitantes/km2. La población de Galicia está concentrada principalmente en la franja costera, sobre todo en el área comprendida entre Ferrol y A Coruña en el noroeste y entre Vilagarcía y Vigo en el suroeste, con máximas densidades en Vigo y A Coruña y los ayuntamientos próximos. Esta concentración humana en la franja costera provoca una acumulación de diferentes actividades humanas como turismo, transacciones comerciales, transporte marítimo, etc., que figuran entre las principales vías de introducción de las EEM.

Figura 2: Alga japonesa Sargassum muticum, especie exótica establecida y muy frecuente en las costas de Galicia.

El sector acuícola en su conjunto (pesca, marisqueo y acuicultura) representa un sector estratégico de la economía gallega por su contribución en el PIB (10%), la creación de empleo (unas 50.000 personas empleadas en actividades directa o indirectamente relacionadas) y su aportación a la balanza comercial. La introducción de manera voluntaria o involuntaria de EEM está directamente ligada a actividades relacionadas con la pesca, el marisqueo y la acuicultura. El sector pesquero puede verse implicado indirectamente por la suelta o escape de especies cultivadas, cambios en la distribución y abundancia de las especies capturadas tradicionalmente y la llegada de nuevas especies de mayor o menor interés comercial, éstos dos últimos aspectos relacionados con el cambio climático.

La introducción de manera voluntaria para el cultivo y explotación de especies de valor comercial, es el origen de la entrada en Galicia de especies como la almeja japonesa Ruditapes philipinarum, la ostra C. gigas o el alga U. pinnatifida. Pero la vía de introducción más importante en los últimos años parece ser la introducción de manera involuntaria de EEM asociadas a importaciones de bivalvos de interés comercial. Las importaciones de ostra plana Ostrea edulis de tamaño medio del Mediterráneo para su engorde durante la temporada favorable comenzó en la década de los 70 y la importación de semilla de almeja japonesa en la década de los 80. Otra probable vía de entrada es como epibiontes de otras especies comerciales importadas para su cultivo o comercialización. La vía de entrada involuntaria es la más probable para explicar la presencia de varios gaterópodos exóticos como Rapana venosa (Valenciennes, 1846), Hexaples trunculus (Linnaeus, 1758) y Bolinus brandaris (Linnaeus, 1758) o bivalvos como Anadara kagoshimensis (Tokunaga, 1906) detectados en los últimos años en la ría de Arousa.

Pilumnopeus africanus

Pilumnopeus africanus

Galicia cuenta con una importante red portuaria extendida por sus 1.195 km de costa. El sistema portuario gallego está formado por 128 puertos, 122 de gestión autonómica y 6 de gestión nacional, que mueven, alrededor de un millón y medio de toneladas al año. Aunque este aspecto está todavía  poco estudiado, existe un peligro real de introducción de EEM por las diferentes flotas pesqueras y comerciales que operan en estos puertos, ya sea como agua de lastre o como especies incrustantes o asociadas a ellas, en los cascos de los barcos. Esta parece ser la vía de entrada de varias especies de cangrejos exóticos detectados recientemente en la ría de Arousa como Pilumnopeus africanus (de Man, 1902).

La Xunta de Galicia, a través del centro de investigaciones marinas (CIMA) de la Consejería del Medio Rural y del Mar, comenzó una Acción de Investigación (PGIDIT/CIMA 13/07) titulada “Estudio de las especies exóticas presentes en las aguas costeras y rías de Galicia: Evaluación de su distribución y abundancia, repercusiones ambientales y socioeconómicas y medidas de prevención y protección” con un período de ejecución 2013-2015. Los objetivos a desarrollar dentro de esta Acción de Investigación son los siguientes:

  1. Elaboración de un catálogo de las especies exóticas marinas presentes en las aguas costeras y rías de Galicia. Recopilación de la información bibliográfica y práctica disponible.
  2. Creación de un observatorio de especies exóticas marinas.
  3. Estimación de los efectos medio-ambientales y socio-económicos de las especies conocidas y de nueva aparición.
  4. Evaluación de los métodos y medidas de prevención y protección de los ecosistemas y de las especies autóctonas.
  5. Revisión de la legislación y de las estrategias de gestión, control y erradicación, diseñadas por las distintas administraciones.
  6. Divulgación de la problemática y resultados.

De los resultados de este proyecto y de otros futuros y ya finalizados dependerán las futuras propuestas de gestión y control de las EEM en Galicia.

El Oeste americano, el Wild West

El Wild West, el Oeste americano, mantiene impresionantes joyas naturales en donde poder empaparse de los ecosistemas mejor conservados de EEUU, exceptuando los de Alaska (que se mantienen prácticamente prístinos). Por estos lares podemos toparnos todavía con todos los grandes mamíferos existentes antes de la llegada del hombre blanco, aunque para ello se han tenido que llevar a cabo importantes programas de gestión y conservación. Como buenos ejemplos de grandes espacios bien conservados podríamos citar dos parques nacionales: el Glacier National Park, en el norte del estado de Montana colindante con la frontera de Canadá (por donde continúa), y el Yellowstone National Park, en su mayoría en Wyoming, con una pequeña parte en Idaho y Montana.

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Desmantelando el campamento en Glacier National Park (foto: Raúl de la Mata)

El pasado mes de octubre, aprovechando una visita a un gran amigo que se encuentra disfrutando de una post-doc en la ciudad de Missoula (Montana), planificamos sendos viajes a estos míticos lugares (incluyendo una pasada fugaz al Teton National Park), con el objeto de empaparnos de naturaleza salvaje y lograr interesantes observaciones con las que engrosar nuestros ávidos cuadernos de campo.

Grizzly radiomarcado en Glacier National Park (foto: Sean Pinnell)

Grizzly radiomarcado en Glacier National Park (foto: Sean Pinnell)

Decidimos visitar en primer lugar Glacier NP. Esto fue motivado por encontrarnos a mediados de octubre, con el amenazante invierno avisando de su llegada, y la naturaleza eminentemente montañosa agreste e inaccesible de Glacier. Por estas fechas los Rangers comienzan a cortan la mayoría de los accesos, manteniendo únicamente aquellos que son vitales para el funcionamiento logístico del parque. Y así fue, ya habían caído las primeras nevadas y bajado las temperaturas, pero se mantenía el tiempo estable para moverse en el interior de la reserva. Muchos campamentos se encontraban cerrados ya sea por densidad de osos en la inmediaciones, o por fin de temporada.

Madre de alce acompañada de su cría (foto: G. Mucientes, BEC)

Madre de alce acompañada de su cría en el lago Josephine, Glacier N.P. (foto: G. Mucientes, BEC)

Comenzamos nuestra visita por la mítica carretera (y única) que cruza Glacier, Going-to-the-Sun Road (comenzada en 1912 y finalizada en 1932), por la cual bordeamos el lago McDonald hacia Logan Pass (2025 m). En este transecto observamos en una ladera pedregosa nuestra primera hembra grizzly (Ursus arctos horribilis) con dos oseznos, además de las primeras cabras de las rocosas (Oreamnos americanus). En el collado de Logan Pass hicimos una aproximación hasta Hidden Lake al que llegamos ya oscureciendo. Ese día hicimos noche en el único campamento abierto en la zona Apgar campground, a orillas del lago McDonald, y con ciervos de cola blanca (Odocoileus virginianus) campando a sus anchas a nuestro alrededor. Esa noche desde nuestro vehículo avistamos un posible carnívoro de grandes dimensiones, que desapareció de un salto entre la espesura antes de que pudiéramos identificarlo. Con los primeros rayos del sol desayunamos y nos dirigimos a la zona este del parque rodeándolo por el exterior. En Cut Bank hacemos el trail de ida y vuelta logrando alcanzar la famosa Triple Divide Pass (2248 m), lugar donde se originan las tres vertientes norteamericanas (atlántica, pacífica y caribeña), avistando alces (Alces alces), elks (Cervus canadensis), ciervos de cola blanca, además de toparnos con rastros muy frescos de oso durante gran parte del trayecto. Montamos el campamento al final del día junto a un río. En cuanto amanece nos disponemos a hacer el gran loop, donde superamos Dawson Pass (2312 m) y Pitamakan Pass (2300 m) en un trail de 30 km y que nos lleva todo el día (con rachas potentes de viento); nuevamente observamos oso grizzly y gran número de carneros de las rocosas (Ovis canadensis). Esa misma noche acampamos en Two Medicine campground a las orilla del lago de mismo nombre. Nuestro último día en el parque decidimos visitar la zona de Many Glacier, recorriendo Grinnel Lake y Josephine Lake, en cuyas inmediaciones nos encontramos con un grizzly a escasos 60 m de nosotros. También otro ejemplar de grizlly marcado con collar GPS (ver foto), varios alces y una familia completa de oso negro (Ursus americanus, madre con dos crías) campando por la ladera rocosa.

Después de unos días de descanso nos movimos a Yellowstone, mucho menos montañoso y más accesible con mal tiempo. Llegamos al parque por la ostentosa entrada norte, en la pequeña localidad de Gardiner. Nuestro primer objetivo es escanear Lamar Valley y sus proximidades, donde la observación de interesante fauna es mucho más probable (nos encontramos con numerosos fotógrafos profesionales).

Grizzly comiendo restos de un bisonte americano (foto: G. Mucientes, BEC)

Grizzly comiendo restos de un bisonte americano en Lamar Valley (foto: G. Mucientes, BEC)

En este lugar logramos ver dos lobos grises trotando mientras hacemos una espera, manadas impresionantes de bisontes (Bison bison) con estampidas y combates incluidos, un gran grizzly comiendo sobre una carcasa de bisonte mientras espanta un par de coyotes (Canis latrans), tras haber bajado majestuosamente por una colina, además de zorros (Vulpes vulpes), elks, chipmunks (Tamias minimus), multitud de aves como el pigargo cabeciblanco (Haliaeetus leucocephalus), etc. Excepto el primer día que acampamos en Mammoth campground y el último que hicimos lo propio en Grant Village campground, el resto de jornadas salimos por la Silver Gate (entrada noreste) para acampar libremente en el Gallatin National Forest. Esta reserva rodea Yellowstone y sirve de zona de amortiguación al mismo. De esta manera disponemos de más libertad para nuestras acampadas en la soledad más absoluta.

Grupo de bisontes americanos en Yellowstone National Park

Grupo de bisontes americanos en Yellowstone National Park (foto: G. Mucientes, BEC)

Yellowstone es inmenso, y tras observar el mayor número de especies posible en la zona de Lamar Valley comenzamos a recorrerlo en dirección sur, visitando la mayoría de fenómenos geotérmicos en el camino, pasando obligatoriamente por Grand Prismatic Spring, con sus impresionantes colores originados por la actividad bacteriana (la cantidad de vapor que emana impide observar esto en directo). Nuestra intención es salir por la entrada sur del parque en dirección al John D. Rockefeller, Jr. Memorial Parkway y, posteriormente, al Grand Teton National Park (la última noche conduciendo se nos cruzó un gran oso negro a pocos metros).

Entramos en el parque provenientes del norte, y tras atravesar el John D. Rockefeller, Jr. Memorial Parkway que hace de puente entre Yellowstone y Grand Teton. Nuestra estancia fue corta, pero suficiente para valorar la inmensidad de sus montañas y la gran belleza de sus lagos. Realizamos el trail loop que rodea el lago String Lake y parte del Leigh Lake, a la sombra de las prominentes montañas (ladeamos el Rockchuck Peak). Nos encontramos con un buen número de marcas y rascaduras en los troncos de los árboles producidas por osos, en uno de los transectos que hicimos campo a través. Este zona ofrece fantásticas oportunidades para el alpinismo, siendo famoso en este gremio.

Cordón montañoso en Grand Teton National Park

Cordón montañoso en Grand Teton National Park (foto: G. Mucientes, BEC)